Alcance demasiado grande
La primera versión intenta resolver todos los casos y demora la oportunidad de aprender.
Diseñamos MVPs alrededor de una hipótesis concreta: quién necesita el producto, qué problema resuelve y qué flujo mínimo debe funcionar para obtener evidencia útil antes de ampliar inversión y alcance.
Un MVP no es un producto de baja calidad. Es una versión deliberadamente limitada que permite responder preguntas importantes con menos alcance.
La primera versión intenta resolver todos los casos y demora la oportunidad de aprender.
Se invierte en funciones antes de comprobar si el usuario entiende y necesita el flujo principal.
Cada conversación agrega funciones y el producto pierde una hipótesis central.
Se diseña para una escala o complejidad que todavía no existe.
Especialmente útil cuando existe una oportunidad clara, pero todavía hay preguntas importantes sobre usuario, proceso o propuesta.
Personas que necesitan convertir una idea en un flujo usable y evaluable.
Organizaciones que quieren validar un servicio digital antes de integrarlo al core.
Equipos que quieren ensayar una forma diferente de operar antes de desplegarla a toda la organización.
Elegimos capacidades por su valor para validar, no por completar una lista típica de funcionalidades.
La experiencia mínima que permite completar la tarea que el producto promete resolver.
Solo cuando son necesarios para probar el comportamiento real del producto.
Herramientas mínimas para que el equipo pueda atender lo que ocurre detrás del producto.
Eventos, feedback o señales que permitan interpretar cómo se usa la primera versión.
Servicios externos que sean imprescindibles para validar el flujo principal.
Código y arquitectura con calidad suficiente para continuar si la hipótesis se confirma.
Convertimos la idea en hipótesis, usuarios, riesgos y criterios de validación.
Separamos lo indispensable para aprender de lo que puede esperar una siguiente versión.
Creamos el flujo crítico con una experiencia coherente y una base técnica mantenible.
Usamos evidencia de uso y feedback para definir si conviene iterar, ampliar o cambiar dirección.
No. Puede tener alcance reducido y aun así ofrecer una experiencia coherente. La reducción debe estar en funciones, no en descuidar el flujo que se quiere validar.
Ese es precisamente uno de los objetivos. La arquitectura y el backlog deben facilitar ajustar la dirección sin convertir el aprendizaje en costo hundido innecesario.
Sí. Si la evidencia justifica continuar, usamos lo aprendido para priorizar la siguiente fase y revisar qué partes de la base deben evolucionar.
Mostramos únicamente relaciones que pueden sustentarse con los casos ya publicados en el sitio.
Cuéntanos la oportunidad, el usuario y la decisión que quieres poder tomar después de la primera versión.
Solicitar evaluación